COEVOLUCIÓN PARÁSITO / HOSPEDADOR

 

COEVOLUCIÓN PARÁSITO / HOSPEDADOR


La coevolución se lleva a cabo mediante una serie de cambios evolutivos recíprocos donde actúa la selección natural, quedando así las relaciones que mejor se adapten. Frecuentemente este proceso se observa en las especies que interactúan día a día; sin embargo, esto solo sucede cuando hay una adaptación mutua y como sabemos varios parásitos lo han logrado, alcanzando así el parasitismo.

Caullery (1997) menciona que los parásitos y hospedadores a lo largo de su coevolución sufren un tipo de microevolución (cambios en las frecuencias de los genes en las poblaciones), como resultado de la presión de selección recíproca ejercida entre el hospedador y el parásito o un tipo de macroevolución (evolución a nivel de las especies que da lugar a la especiación).   

De acuerdo con Markell y cols (1990), la posibilidad de adaptación a una forma de existencia parásita debe estar basada en la capacidad de "preadaptación" o en cambios evolutivos que hagan posible la existencia en un ambiente distinto.

Debido a esto los parásitos han tenido que recurrir a una serie de modificaciones con las que puedan lograr una mejor adaptación. Se han visualizado algunas adaptaciones en común que son las morfológicas, fisiológicas, bioquímicas y etológicas.

Las adaptaciones morfológicas como su nombre lo indica se basan en los cambios en la estructura de estos parásitos como el tamaño corporal, color, órganos de locomoción, modificaciones en sus sistemas o incluso llegan a sustituir su nutrición oral a una que es efectuada a través de la superficie corporal.

Un ejemplo de esto se puede observar en los endoparásitos intestinales que tienden a desarrollar órganos (ventosas, botridios o ganchos en los cestodos y estructuras dentiformes en los nematodos) que les permiten adherirse y evitar el peristaltismo intestinal.

En las adaptaciones se encuentran cambios en su reproducción, hay parásitos que pueden aumentar el número de individuos que se forman a partir de cada huevo, eliminar huevos o larvas en un corto periodo de tiempo después de haber invadido al hospedador, hipertrofia de los órganos reproductores para incrementar el número de espermatozoides y óvulos para producir un mayor numero de huevos o desarrollar estructuras que permitan el contacto permanente entre machos y hembras.

Un ejemplo de esto son las hembras de Ascaris lumbricoides que eliminan diariamente hasta 800.000 huevos diarios.


 

Las adaptaciones bioquímicas se llevan  a cabo mediante una serie de modificaciones igualmente bioquímicas como puede ser la perdida de vías metabólicas o mecanismos para evitar la acción de los radicales del oxígeno durante la penetración celular para escapar de la acción de las hidrolasas lisosomales.

Un ejemplo de esto son los helmintos, penetran en los tejidos, mediante la secreción de mediadores farmacológicos (superóxido dismutasa, acetilcolinesterasa) como sucede en las especies del género Schistosoma y Toxocara o de proteasas y otras enzimas en los nematodos de los géneros Ancylostoma, Bunostomum y Trichuris entre otros y además en algunos casos eliminan sustancias anticoagulantes con el fin de ingerir sangre.

Por último, tenemos a las adaptaciones etológicas en donde los parásitos se adaptan a las costumbres del hospedador, garantizando así un mayor éxito para la continuidad de su especie.


Dogiel (1964), ha propuesto numerosos ejemplos de este proceso de adaptación tales como algunos ciliados intestinales de las ranas (Opalina y Nyctotherus), que se reproducen por fisión binaria en el intestino de sus hospedadores durante todo el año, excepto en primavera, momento en que los anfibios comienzan a reproducirse, demostrando una sincronización perfecta entre los ciclos vitales el parásito y del hospedador.

 

 

 

 


Reflexión sobre la coevolución:

Como hemos visto, el  término  coevolución  ha  sido  definido  de  diversas  maneras, entendiéndose como el cambio evolutivo recíproco en especies interactuantes, sin embargo, con el paso del tiempo, la revisión y la discusión de las teorías sobre la coevolución de los parásitos, al igual que las hipótesis, han permitido que se mantengan sujetas a análisis y/o investigaciones, pues algunos principios de los modelos coevolutivos no son siempre justificados, quizás porque la  información disponible es incompleta, además de que no existen restos fosilizados de los organismos parasitarios en cuyo estudio basarse para componer la evolución parasitaria, o pudiera ser porque se  desconoce la especificidad que  muchos  parásitos  pueden  tener por algunos hospederos y la presencia o ausencia de un hospedero intermediario en el ciclo de vida de un parásito puede  afectar  el  nivel de  coespeciación con el hospedero  definitivo. Adicionalmente, la presencia o ausencia  de   especies de parásitos en un hospedero determinado puede reflejar factores ecológicos más que coevolución.

 

En caso del modelo de la coevolución parásitos y hospederos Son pocas las evidencias actuales que hacen referencia a la coevolución de las estructuras genéticas de parásitos y hospederos; algunas de las más recientes son las de Mulvey. (1991), quienes reportan que han encontrado variación espacial significativa del flujo génico tanto para hospederos como para parásitos. Las relaciones entre las distancias genéticas de la población de hospederos y parásitos no fueron concordantes (no mostraron patrones similares). Sin embargo, esto no significa que la estructura poblacional del parásito no pueda ser un reflejo de la historia de vida y de las características genéticas del hospedero

 

Cabe mencionar que la coevolución es compleja, pues los parásitos, generalmente, evolucionan a una tasa de transmisión máxima justo por debajo del límite de extinción del hospedero, es decir, los parásitos no evolucionan a una tasa de infección lo suficientemente alta para causar extinción de sus hospederos y, por lo tanto, su propia extinción. De la misma  forma, es posible  clarificar la  naturaleza de  una  serie  de  eventos de colonización y especiación; sin embargo, el tener clara esta generalidad es sólo un primer paso hacia el sinfín de posibles resultados evolutivos de la interacción.

 

Teniendo en cuenta las condiciones para la coevolución, es de gran importancia la especificidad parasitaria, pues no es más que el resultado de la coevolución de los parásitos y de las diferentes especies de vida libre que constituyeron tiempo atrás y constituyen hoy en día los latentes hospedadores. Cabe concluir, por tanto, que en el origen y diversificación de los seres parásitos, considerar la coevolución resulta fundamental. Tanto la adaptación a determinados hospedadores como la adaptación a los hábitats de parasitación concretos han jugado y juegan papeles esenciales en la diversificación, especiación, especialización y diseminación de los parásitos, y por tanto en su evolución.

 



 

Referencias bibliográficas:

·         ACEDO, I. S. D. C. S., & MOLL, E. S. D. H. M. (2000). Origen y evolucion del parasitismo. Discurso Ingr Leido Por La Acad Electa, 112.

·         Hernández, G. R. (2011). Evolución de interacciones parasito-hospedero: coevolución, selección sexual y otras teorías propuestas. En Revistas UDCA. Recuperado de https://revistas.udca.edu.co/index.php/ruadc/article/view/782/865 Consultado el 11 de enero de 2022

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