Teorías filogenéticas de los parásitos
Teorías
filogenéticas de los parásitos
La sistemática filogenética o cladística fue propuesta
por el entomólogo alemán Willi Hennig en 1950 para poder realizar filogenias
con una metodología que fuera comprobable y repetible, cosa que hasta esa fecha
no podía hacerse. No existía un método que pudiera seguirse, sino que era la
experiencia del investigador la que dictaba qué grupos estaban más emparentados
entre sí. Como en cualquier rama de las ciencias, la cladística creó un
lenguaje específico que puede resultar un tanto complejo para los ajenos al
tema; pero si se revisan estos términos con base en su etimología, y en un
orden lógico, éstos se hacen más comprensibles. Los términos básicos utilizados
con mayor frecuencia son: cladograma, homología, homoplasia, apomorfía,
plesiomorfía, autapomorfía, sinapomorfía y simplesiomorfía, así como grupos
monofilético, parafilético y polifilético.
La filogenia es la relación de
parentesco entre especies o taxones en
general, por ejemplo, en la “Regla de Fahrenholz”,
la filogenia del parásito semeja la filogenia del hospedero puesto que se describe la
coevolución de hospedadores y parásitos de forma que origina clasificaciones de
los grupos parásitos que reflejan, y se corresponden directamente
con la clasificación del grupo hospedador.
La filogenética es una disciplina de la biología evolutiva que se ocupa de comprender las relaciones históricas entre diferentes grupos de organismos a partir de la distribución en un árbol o diafragma dicotómico de los caracteres derivados de un antecesor común a dos o más taxones que contiene aquellos caracteres plesiomórficos en común.
Una cladograma es un diagrama ramificado que indica
las relaciones filogenéticas al interior de un grupo biológico. Contiene un
número n de taxones terminales, los cuales forman el grupo de estudio o grupo
interno; además, hay un taxón que es el grupo externo y sirve para enraizar el
árbol. El grupo hermano es el taxón que está más cercanamente emparentado con
otro. El objetivo de la sistemática filogenética es resolver las relaciones
genealógicas entre especies y grupos biológicos, las cuales producen grupos
naturales. Así, el sistemático busca descubrir grupos monofiléticos o
naturales, que corresponden a una especie ancestral y todas sus especies hijas
o descendientes.
Para conocer si los grupos son naturales, o no, es
necesario que los caracteres que se usen para la reconstrucción de la filogenia
sean homólogos. Esto quiere decir que provengan de un ancestro común, aunque
hayan sufrido cambios a través del tiempo.
Figura 1. Estilos de representación de cladogramas. A,
rectangular; B, inclinado o triangular. Ambos confieren la misma información.
Cuando los caracteres aparentemente homólogos, que se
usan en la reconstrucción filogenética, surgen de manera independiente en el
análisis resultante, se habla de homoplasias y éstas pueden ser convergencias o
paralelismos. Puede decirse que una homoplasia es una falsa homología,
descubierta como tal a posteriori. En un contexto más amplio, una analogía
corresponde a una semejanza que existe entre dos estructuras o caracteres que
desempeñan una función similar, pero que no provienen del mismo ancestro. Las
alas de las mariposas y las de las aves son un ejemplo. Ambas sirven para
volar, pero las estructuras y su origen son completamente diferentes.
Figura 2. Cladograma de las relaciones filogenéticas entre los
géneros de la familia Plethodontidae, un grupo monofilético.
Filogenia y razones evolutivas de los trematodos
El uso y conocimiento de la cladística ha tenido una
gran aceptación en el quehacer filogenético, ya que permite esclarecer algunos
hiatos de información que no son directamente perceptibles bajo los ojos de la
evolución. Uno de éstos es la convergencia evolutiva, proceso por el cual
algunas especies no relacionadas desarrollan características, ambos se
clasificarían en un mismo grupo. Sin embargo, cuando se observan con mayor
detalle, las similitudes comparadas son externas, por lo que el parecido es también
externo y no evidencia un origen común. Por lo tanto, los Chondrichthyes y los
cetáceos, pertenecen a grupos filogenéticos diferentes. Para un especialista en
vertebrados, agrupar a los tiburones y delfines sería ilógico. Sin embargo, hay
grupos en los que es difícil comprobar un origen común o similitud por
homología. Existen grupos que se constituyeron con bases sistemáticas débiles;
solamente eran consideradas las características externas similares, por lo que
es común que se formen grupos con dos o más taxones que posiblemente han
evolucionado convergentemente, y pertenecen a clados diferentes.
Figura 6. A, ala de mariposa; B, ala de ave.
Filogenéticamente
hablando todos los organismos parásitos descienden
o se originaron de organismos de vida libre, adaptados morfológica y
fisiológicamente a vivir en asociación estrecha con otros organismos.
Los parásitos provienen de varias líneas evolutivas
(origen polifilético), que han originado una gran riqueza de formas y funciones;
sin embargo, en muchos casos es extremadamente difícil establecer relaciones
polifiléticas entre parásitos con varios taxa de vida libre. La posición
taxonómica de los parásitos se basa en numerosos y diversos criterios, y el
desarrollo ontogénico de los parásitos indica una relación con organismos de
vida libre. Por ejemplo, los
copépodos parásitos en estado adulto son morfológicamente muy distintos de sus
formas larvarias, cuando inicialmente fueron estudiados, se les confundió con
diversos grupos de helmintos marinos y con moluscos, no fue sino hasta que se
estudió su ciclo biológico, cuando se encontró que producían una larva tipo
nauplio, pudiéndose entonces clasificar apropiadamente.
Referencias
https://www.uaeh.edu.mx/investigacion/icbi/LI_SistBioAnimal/Irene_Mayer/CG2007Conceptos.pdf
http://www.scielo.org.co/pdf/rudca/v14n2/v14n2a13.pdf
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